Arquitecturas de barro y sílice
Cerámica
Producida por Jan Madrenas, ceramista formado en la Escola d’Art de Vic y vinculado al oficio desde la infancia, la propuesta presenta una serie de murales que exploran la relación entre tradición, materia y percepción.
La arcilla se trabaja desde un gesto directo, donde la mano mide, modela y piensa la tierra. En ese proceso, el material toma cuerpo y carácter, dando lugar a superficies que se sitúan entre lo orgánico y lo arquitectónico.
Las piezas, trabajadas desde el oficio mediterráneo, dialogan con técnicas orientales de cocción en atmósfera reductora a 1300 grados. El barro y la sílice generan paisajes y estructuras que remiten a una tradición constructiva que entiende la materia como un organismo vivo.
El proyecto plantea un espacio donde gesto, tiempo y percepción se entrelazan, y donde lo material y lo simbólico se encuentran.